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Pues a mi sabe a “tenmusu” y “tebasaki”, que son las dos comidas típicas que pude probar en el poquito tiempo que estuve en esta ciudad y, son las que me recomendó un amigo.

“Tenmusu” es onigiri, o bola de arroz, relleno de ebi tenpura, o tenpura de gamba, y… ¿Por que no se llama tenpura oniguiri? Pues no lo sé. Pero como me explicó mi amiga Aiko, “ten” viene de tenpura (obviamente) y “musubu”, que significa atar, amarrar, algo parecido al significado de “nigiru”, que es agarrar, moldear. De hecho, a veces al “onigiri” se le llama “omusubi”.
Después de la lección de japonés culinario que acabo de soltar, sigo con la historia, por donde iba?… Ah si! Compramos nuestros onigiris en un puesto de la calle de camino al Castillo (siempre tienen mejor sabor que los del conbini). Además de tenmusu, me compré otro de “unagi” (anguila)… Me encanta la anguila! Las vendedoras eran muy simpaticas y cuando lei ”ebi ten” (en voz alta) me dijeron “sugoi” y chapurreé un poquito de japonés con ellas (es que a mi cuando alguien me dice “sugoi” ya me cae bien de por vida). Despues de reponer fuerzas y hacer un poco de turismo, nos fuimos a Kyoto.

“Tebasaki”, son nada más y nada menos que ¡alitas de pollo! Pues vaya cosa, pensareis… Pues estan deliciosas, tienen un sabor muy especial gracias a la salsa que llevan. Las comimos en Yama-chan, que es una cadena de restaurantes especialistas en este plato. La imagen de este restaurante es un señor, que por comer mucho tebasaki, se le quedo el cuerpo de pollo (no me lo he inventado, lo juro, lo podeis ver aquí, mientras aprendeis la forma de comer las alitas). Ésto es lo que cené la última noche que pasé en Japón, cuando regresamos a Nagoya, ya que a la mañana siguiente tomábamos el avión para Madrid muy tristemente.
Como ya comenté, nuestro viaje comenzó en Nagoya, lo primero que hicimos fue ir a comer, teniamos muchisima hambre, y entramos en el primer restaurante que vimos, un ramen-ya, noodle bar, o restaurante de ramen, como prefieras llamarlo.
En Japón, en cualquier restaurante (o en cualquier local) lo primero que hacen los empleados es recibirte con el saludo de bienvenida “Irasshaimase”, y después te pregutan el número de personas que van a comer “nan mei-sama desu ka”, a lo que tu contestas “hitori”, una persona, “futari”, dos, “sannin”, tres, etc.
Nos sentamos en una mesa grande y rectangular en mitad del pequeño restaurante, junto a más gente. Los noodle bar son restaurantes de comida rapida, es decir, la gente se toma su tazón en menos de 5 minutos y se va, pero yo, aunque haya comido muchas veces, sigo siendo muy, muy, muuuuuuuuuy lenta, y mi compañero de asiento cambiaba… Pues… Perdi la cuenta de las veces.
A ésto hay que sumarle que los japoneses tienen años de experiencia comiendo esta comida y no salpican NADA. Nuestro sitio de la mesa tenia pequeñas gotitas y la camarera nos trajo una cajita de tissues al darse cuenta de la situación.
Y respecto a hacer ruido… Mi madre me daba collejas de pequeña por beberme la sopa de esa manera y ahora me cuesta mucho hacerlo de nuevo ¡como varían las costumbres de un sitio a otro!
Decidi no volver a comer ramen en público por el resto del viaje.
En la próxima entrada, hablaré de la comida típica de Nagoya.
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Foto: Ramen Fuente: Wikipedia.





