
Desde que conocí a Pipi, la gatita de Santi, pensé en adoptar una gatita algún día, la llamaría Yukimi (por un postre que siempre comemos en Aki). Pero eran planes de futuro, para cuando volviese de Japón o más adelante (la típica escusa).
Entonces, un día me llevé un gatito abandonado de casa de Kim a clase de japones y algo cambió. Cuando Laura (una chica encantadora) decidió llevarselo para siempre, sentí un vacio tremendo dentro de mí, cinco minutos antes tenia un pequeño gatito dormido en mis piernas, buscando cobijo y confiando en mí pero… Ya no estaba.
Ese día, cuando la clase terminó, Laura volvió, su gatita se sintió amenazada por el pequeño intruso y no dejaba de atacarle, como era más grande, tenia miedo que matase al chiquitin, le dije que no se preocupara, que le agradecia muchisimo su ofrecimiento y al ver la expresión de mi cara me dijo: “Vaya, y parece que te he hecho un favor devolviéndote el gatito!”.
No se como agradecer todo lo que hizo Laura ese día, me alegra saber que en el mundo hay personas como ella, además de devolverme el gatito, me dio comida y arena ya que yo no tenía nada. Esa noche regrese a casa directamente y no pase por la casa de Santi.
Parece ser que no se puede escapar del destino y mi destino no era tener una gatita blanca llamada Yukimi algún día lejano, sino tener un gatito de color canela llamado Umi… Ahora.
Su nombre lo elegimos Yurika y yo mientras hablabamos sobre Unmei (destino). Pero como Unmei queda un poco extraño, decidimos acortarlo a Umi que significa mar (aunque no tenga nada que ver con todo lo que he contado).
The (Happy) End

なるべくぶんしょうを日本語になおします。