Cuando mi mamá me abandonó para irse a Japón a divertirse, me quedé en la casa de mi tío Santi, alli conocí a Pipi.

Pipi es una gata de 2 años, al principio yo no le caia muy bien pero como como soy encantandor, pronto nos hicimos amigos. Me gustaba comerme su comida y dormiamos juntos, a ella no le gustaba que la mordiese asi que me daba capones y me mordia ella a mi en los mofletes, ¡que caracter!
Estos días, Pipi está en mi casa porque su padre se ha ido a EEUU. El primer día se lo pasó debajo del sofá porque sabe quién manda aqui, ahora que ya ha salido me he encargado de marcar mi territorio en la cama. Mamá se ha enfadado muchisimo y ha dicho que me va a esteri-ri-ri-algo, que no se lo que es pero no suena nada bien… ¡Socorro!
Un miau!





